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La diosa Calipso se encuentra furiosa y desairada, en su cueva porque su amante, Ulises, ha desaparecido. Telémaco, hijo de Ulises, que se ha puesto en camino en busca de su padre, llega a la isla de Calipso acompańado de su preceptor, Mentor. Calipso se enamora de Telémaco nada más verle, por el gran parecido que tiene con su padre, y hace lo imposible por conquistarle. Telémaco, consciente de los encantos de la diosa, se prenda de la ninfa Eucaris, que a su vez le corresponde; ésta es encerrada en una cueva por Calipso. Mentor se da cuenta de las artimańas de Calipso y trata de proteger al joven, huyendo ambos.

Calipso visita a la diosa Venus, madre de Eros, dios del amor, y suplica a éste
que haga regresar a Telémaco a sus brazos. Eros trae a la isla a Telémaco y Mentor, considerando así cumplida su misión. Pero Telémaco soborna al joven dios con dinero de Mentor y le pide que vaya buscar a la ninfa de la que se ha enamorado. Llega Ulises a la isla, con la cara tapada, sin ser reconocido por Venus. Ulises y su hijo se encuentran y, tras reconocerse, se abrazan con amor. La obra concluye felizmente, con la llegada de Eucaris, traída por Eros, la cual se une a Telémaco. Calipso decide casarse con Mentor, el único que le ha dado consejos adecuados, pero no puede hacerlo, pues Mentor era en realidad la diosa Minerva, disfrazada de hombre para proteger al joven Telémaco.
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